domingo, 22 de enero de 2017

NO HAY QUE PEDIR PERDÓN, MINISTRO.



Me hizo mucha gracia ver a nuestro nuevo Ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, pedir perdón en algunos medios por la incomunicación de muchos conductores estos últimos días atrapados por la nieve en carreteras del levante y del sur peninsular.
Supongo que será una moda, porque la clase política ha descubierto que pedir perdón es gratis, te ahorra chorreos y hasta te hace parecer humano, pero esta vez no, de verdad que no había que hacerlo, casi mejor educar un poco a la población, ¿no?
Me explico, en lo que a infraestructuras lineales se refiere, es posible que tengamos las redes de ferrocarril y de carreteras más completas de Europa. Otra cosa es el tema del mantenimiento, que de eso hay mucho que mejorar.
Aun así, cuando llega una ola de frío al sur de Europa no se puede pedir perdón por tener a gente en Valencia o en Ronda incomunicados por nieve. La ciudadanía debe saber que no se puede hacer el diseño de nada, y en esto también incluyo un plan de emergencia, para la envolvente de los casos, en lo que aquí respecta, para nevadas que ocurren cada 50 años. 

No hay que pedir perdón sino educar a la ciudadanía. Hay que no tener miedo a imponer el sentido común, y a toda esa gente que se atascó en una ola de frío más que anunciada y publicitada, casi había que sancionarles por no evitar coger los coches más que pedirles disculpas. No vale eso de… si pasa algo ya vendrán a por mí.
Si no, ¿qué es lo siguiente? ¿Adquirir un ejército de quitanieves y ponerlo en las playas de levante? ¿Un parque de quitanieves latente? El otro día escuchaba una noticia de la factura que debía pagar un montañero por su rescate en los Picos de Europa, con los atascados la semana pasada, casi había que hacer lo mismo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

SUERTE MINISTRO.


Igual que me permití el lujo de desear desde aquí “Buena Suerte” a la anterior Ministra de Fomento, en su nueva misión de Presidenta del Congreso, he de reconocer que en sus primeras intervenciones, no la he visto con un mejor desempeño que en su anterior misión…  me permito el de desearle al nuevo Ministro de Fomento, ex Alcalde de Santander, y ex ejerciente de la profesión en APIA XXI, la mejor de las suertes en su labor.
Además y desde la alegría de corazón que me da esta tribuna, déjeme darle los siguientes consejos…
Huya de los regionalismos. Supongo que a toda persona le gustaría llevar el AVE al pueblo de su madre, intente evitarlo. Priorice el Burgos-Vitoria y su conexión con la “Y Vasca” y la salida a Europa… es de estudiante de primaria, pero eso nos llevará más lejos que enterrar millones de euros en el fondo de saco del AVE a Galicia.
Sea conciliador, escuche a todos. Sea de la región que sea. Sean de los que dominan el mercado, o de los que lo sufren, sean donantes o sufridores, escúchelos, detrás de un profesional hay siempre una opinión labrada desde la experiencia y seguramente desde el sufrimiento de un sector que malvive, en el mejor de los casos.
Atienda a las empresas y sobre todo, a los profesionales expatriados. Hubo una época en que éramos la élite mundial y que no teníamos que ir a miles de kilómetros por la mitad del sueldo del 2006 para demostrarlo. Supongo que allá en la Escuela de Santander se lo contarían.

Intente vertebrar la demanda, para el mayor tiempo posible. Con sensatez y ecuanimidad. Regule el número de ingenieros que salen de las Escuelas, regule, en lo que pueda, la demanda. Mejore la calidad de los mantenimientos y premie los buenos proyectos, aunque no sean de su signo político.
Y si se atreve, consensúe un Plan Director de Infraestructuras. Sólo hay que escuchar y ponerlo en un libro, de tapas duras, con dibujos bonitos. Se llama pacto de Estado, su partido no está acostumbrado, pero es lo que espero de un compañero, que al menos lo intente.
Suerte latente, Ministro.

sábado, 1 de octubre de 2016

LA EXCUSAS DE LAS BAJAS TEMERARIAS.

Las licitaciones en España, y puedo asegurar que en todo el mundo, son una cosa complicada y con muchas más luces que sombras.
La crisis de la ingeniería patria que malvive de los contratos en el exterior, ha hecho durante estos últimos años que el porcentaje de las bajas se haya disparado.
Personalmente puedo asegurar que la ley es prácticamente perfecta, y que es su incumplimiento el que ha provocado el revuelo. Eso sí, el decir que se van a acabar las bajas temerarias es un buenísimo titular para la prensa…
Parece ser que fue la Subdirección general de Planificación y Proyectos la que dio el paso de endurecer los pliegos, siendo seguida por la Subdirección de Construcción del Ministerio de Fomento. Otro gran titular.
¿Hasta qué punto no es bueno dejar bajar los precios cuanto se quiera y no dejar las licitaciones de los “poco transparentes” criterios técnicos? ¿Sabéis donde no hay bajas temerarias? En los concursos por invitación… qué casualidad todo.
Y por último hay un importante tema que subyace. Este movimiento busca el volver a crear oligopolios de grandes empresas que no bajando los precios y abrumando con referencias del precámbrico puedan llevarse los concursos sin mucho riesgo económico.
¿Qué hay de las limitaciones de contratos que exigen una ristra de compromisos anteriores y empresas de gran longevidad, limitando el acceso a nuevas empresas, más dinámicas y  tecnológicamente más desarrolladas? Amigos, este grupo, tiene poco poder y no es capaz de poner a la Administración en el brete de modificar los pliegos a su antojo.
Al final y como pasa en el resto del planeta, los pliegos los redactan los poderosos del sector.

jueves, 8 de septiembre de 2016

SÓLO INTERNACIONALIZANDO.

Periódicamente salen notas de prensa hablando sobre el éxito de la internacionalización de nuestras empresas constructoras, algo que es necesario recordar que se ninguneaba no hace muchos años atrás.
España es un país dominante en lo que a la construcción se refiere y  “las 6 grandes” después de repartirse el mercado interior, de modo más o menos ético, durante los buenos años de la construcción en España, ostentan una posición privilegiada en el exterior.
Sólo Francia y China son capaces de aproximarse a nuestros números. De hecho, en el pasado European Powers of Construction (EPOC) que elabora anualmente Deloitte, “las 6 grandes” estaban entre las 30 mayores de la U.E. (ACS (2), Ferrovial (8), Acciona (11), FCC (12), OHL (19) y Sacyr (28)) y sólo Francia con Vinci (1), Bouygues (3) y Eiffage (5), superaba en conjunto a nuestro país.
Pero estos enorgullecedores macro-datos, no deben ocultar ciertas sombras que se transmiten, como no puede ser de otra forma a nuestros profesionales.
Dejando al margen los problemas de capitalización, tres de las constructoras -OHL, Sacyr y FCC- han salido del Ibex 35 en los últimos meses, y la externalización se realiza con un desplazamiento cada vez menor de profesionales españoles, y con unos salarios y condiciones cada vez más desastrosas.  

Es sin duda el mercado nacional, que por las bajas inversiones y las pequeñas rentabilidades, estas constructoras han abandonado, el que tiene que dar soporte y respaldo, más técnico que financiero, a la actividad internacional y esto no está pasando. Al rebufo de este comportamiento, empresas de mediano tamaño huyen del mercado nacional y tienen situaciones paradójicas de quiebra técnica en España y grandes operaciones en el exterior, especialmente en Latinoamérica. 
Actualmente, según datos que aporta SEOPAN, España es el país de la Unión Europea con menor ratio de inversión pública (1.179 euros por kilómetro cuadrado y millón de habitantes) este dato es aterrador. Las empresas españolas, como ya ha pasado con FCC, por ejemplo, dejarán de serlo más pronto que tarde, ya que se están convirtiendo en caramelos financieros tanto por cartera como rentabilidad, y estos datos de éxito pueden dar paso a un erial en lo ingenieril que empuje de nuevo a la masiva construcción de viviendas como medio de supervivencia del sector.
¿Es sostenible este modelo exterior? ¿Cómo de españolas son estas empresas con cada vez menos personal nacional y más contratados de los mercados huésped? ¿Seguirá siendo la ingeniería el apartado estrella en los recortes de la administración para converger con los números que Europa nos exige? ¿Deberían regalar una colección de Lonely Planet con las matrículas en Ingeniería Civil este septiembre?