domingo, 6 de marzo de 2016

CALATRAVA EN NUEVA YORK.

Y el coste de las infraestructuras, podríamos subtitular. 

Esta semana la prensa internacional se ha hecho eco de la inauguración de la que con orgullo titulaban la “Estación de Metro más cara del mundo”. 


Yo que pensaba que eso del derroche en las infraestructuras lo tenían en exclusiva los países del golfo y la España de los pelotazos, resulta que es un mal endémico que invade a la ingeniería con carácter global.

Con todas estas definiciones, se abrió parcialmente el pasado jueves la estación del metro de NY del World Trade Center (WTC). Esta infraestructura que quiere simbolizar el renacer del área tras los atentados de 2001, ha sido un desastre de planificación, siendo un desastre en lo que a plazo y presupuesto se refiere. La obra se proyectó para ser ejecutada en 5 años y ha tardado 12, mientras que el coste inicial previsto era de 2.200 millones de dólares, mientras que a día de hoy ya se gastaron 4.000.
El "Oculus", como se llama la controvertida obra, conectará hasta once líneas de metro distintas con la línea de tren que enlaza a Nueva York con Nueva Jersey, permitirá el acceso subterráneo a las principales torres del WTC.
Y como hecho anecdótico, o quizá no tanto, señalar que detrás de esta obra se encuentra Santiago Calatrava. El arquitecto valenciano que podréis recordar por algunos desfalcos famosos u otros “éxitos” como las pasarelas de Puente de Zubizuri en Bolbao, el Auditorio Príncipe de Asturias en Oviedo, o el edificio Turning Torso en Malmö (obligada lectura el www.calatravanonoscalla.com), ha contribuido a exportar el modelo también a USA.
Al final, en esto de las grandes obras arquitectónicamente reseñables, ya puedes ser Kim Jong Um o el alcalde más ultracapitalista del globo, que los errores se repiten indefectiblemente.
Esta vez es Nueva York la que protesta y la que a su vez presume de estructura de vanguardia.. Eso sí, espero hacerme pronto un buen selfie bajo esta estructura en la que algunos detractores ya comienzan a fotografiar algunas fisuras
Me pregunto a veces si es necesario esto de las construcciones faraónicas para “fardar” de progreso, si lo sentimental no puede sustituir alguna vez lo espectacular, o si es necesario seguir alimentando el ego de arquitectos-ingenieros estrella, a costa de dinero que podría destinarse a algo más prosaico. Ahí lo dejo.

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