sábado, 1 de octubre de 2016

LA EXCUSAS DE LAS BAJAS TEMERARIAS.

Las licitaciones en España, y puedo asegurar que en todo el mundo, son una cosa complicada y con muchas más luces que sombras.
La crisis de la ingeniería patria que malvive de los contratos en el exterior, ha hecho durante estos últimos años que el porcentaje de las bajas se haya disparado.
Personalmente puedo asegurar que la ley es prácticamente perfecta, y que es su incumplimiento el que ha provocado el revuelo. Eso sí, el decir que se van a acabar las bajas temerarias es un buenísimo titular para la prensa…
Parece ser que fue la Subdirección general de Planificación y Proyectos la que dio el paso de endurecer los pliegos, siendo seguida por la Subdirección de Construcción del Ministerio de Fomento. Otro gran titular.
¿Hasta qué punto no es bueno dejar bajar los precios cuanto se quiera y no dejar las licitaciones de los “poco transparentes” criterios técnicos? ¿Sabéis donde no hay bajas temerarias? En los concursos por invitación… qué casualidad todo.
Y por último hay un importante tema que subyace. Este movimiento busca el volver a crear oligopolios de grandes empresas que no bajando los precios y abrumando con referencias del precámbrico puedan llevarse los concursos sin mucho riesgo económico.
¿Qué hay de las limitaciones de contratos que exigen una ristra de compromisos anteriores y empresas de gran longevidad, limitando el acceso a nuevas empresas, más dinámicas y  tecnológicamente más desarrolladas? Amigos, este grupo, tiene poco poder y no es capaz de poner a la Administración en el brete de modificar los pliegos a su antojo.
Al final y como pasa en el resto del planeta, los pliegos los redactan los poderosos del sector.

jueves, 8 de septiembre de 2016

SÓLO INTERNACIONALIZANDO.

Periódicamente salen notas de prensa hablando sobre el éxito de la internacionalización de nuestras empresas constructoras, algo que es necesario recordar que se ninguneaba no hace muchos años atrás.
España es un país dominante en lo que a la construcción se refiere y  “las 6 grandes” después de repartirse el mercado interior, de modo más o menos ético, durante los buenos años de la construcción en España, ostentan una posición privilegiada en el exterior.
Sólo Francia y China son capaces de aproximarse a nuestros números. De hecho, en el pasado European Powers of Construction (EPOC) que elabora anualmente Deloitte, “las 6 grandes” estaban entre las 30 mayores de la U.E. (ACS (2), Ferrovial (8), Acciona (11), FCC (12), OHL (19) y Sacyr (28)) y sólo Francia con Vinci (1), Bouygues (3) y Eiffage (5), superaba en conjunto a nuestro país.
Pero estos enorgullecedores macro-datos, no deben ocultar ciertas sombras que se transmiten, como no puede ser de otra forma a nuestros profesionales.
Dejando al margen los problemas de capitalización, tres de las constructoras -OHL, Sacyr y FCC- han salido del Ibex 35 en los últimos meses, y la externalización se realiza con un desplazamiento cada vez menor de profesionales españoles, y con unos salarios y condiciones cada vez más desastrosas.  

Es sin duda el mercado nacional, que por las bajas inversiones y las pequeñas rentabilidades, estas constructoras han abandonado, el que tiene que dar soporte y respaldo, más técnico que financiero, a la actividad internacional y esto no está pasando. Al rebufo de este comportamiento, empresas de mediano tamaño huyen del mercado nacional y tienen situaciones paradójicas de quiebra técnica en España y grandes operaciones en el exterior, especialmente en Latinoamérica. 
Actualmente, según datos que aporta SEOPAN, España es el país de la Unión Europea con menor ratio de inversión pública (1.179 euros por kilómetro cuadrado y millón de habitantes) este dato es aterrador. Las empresas españolas, como ya ha pasado con FCC, por ejemplo, dejarán de serlo más pronto que tarde, ya que se están convirtiendo en caramelos financieros tanto por cartera como rentabilidad, y estos datos de éxito pueden dar paso a un erial en lo ingenieril que empuje de nuevo a la masiva construcción de viviendas como medio de supervivencia del sector.
¿Es sostenible este modelo exterior? ¿Cómo de españolas son estas empresas con cada vez menos personal nacional y más contratados de los mercados huésped? ¿Seguirá siendo la ingeniería el apartado estrella en los recortes de la administración para converger con los números que Europa nos exige? ¿Deberían regalar una colección de Lonely Planet con las matrículas en Ingeniería Civil este septiembre?

domingo, 21 de agosto de 2016

ADIÓS ANA PASTOR.

Esta nueva legislatura, en su corta andadura, ha conseguido ser protagonista de un nuevo ninguneo a nuestro sector en forma de no existencia de ministro al menos en las próximas semanas. Catalá, Ministro de Justicia, asumirá las competencias hasta la formación de un nuevo Gobierno.
La razón de esto es que la hasta hace unos días Ministra de Fomento, ha dejado su cargo para ser la nueva Presidenta del Congreso.
El porqué de dedicarle un post desde Ingeniería Latente es por lo transparente de su gestión, y a transparente no me refiero por limpia y escasa de corrupción, sino por lo irrelevante, difícil de ver.
Dentro de los 4 años que esta médico, política profesional desde 1996, ha sido Ministra de Fomento, la profesión y las infraestructuras no han avanzado, ni mucho menos.
Entre sus dudosos méritos está como su gestión al frente de todo lo relativo al trágico accidente de Angrois (La Coruña), donde un Alvia que descarriló dejó 81 muertos y cuya investigación dejo mucho que desear convirtiéndose en un paripé, que dejó sin respuesta cómo una línea de Alta Velocidad con tramos de trazado discutible, tenía sistemas de seguridad impropios
Como otro gran mérito está el de nombrar a su marido Suárez Costa como presidente de la Autoridad Portuaria de Marín-Ría de Pontevedra, pero esto nos lo tomaremos como un pequeño hecho anecdótico de nepotismo.
Fuera de estos reseñables éxitos, nada. Absolutamente nada. La Ministra no ha sido capaz, y me temo, que no ha mostrado interés, en salvar a la ingeniería de los recortes que vienen de Europa. En 4 años, la gestión de ADIF, quizá la joya de la corona del Ministerio, ha sido un desastre. Las obras del AVE a Galicia están paradas, las de la Variante de Pajares y el acceso a Asturias encalladas, el Corredor del Mediterráneo hibernando y otros tramos como el Valladolid-Burgos fuera de plazo de ejecución y sin resolver tramos conflictivos como la llegada a la capital burgalesa.
Mientras tanto, la ingeniería civil en España se halla en vía muerta. Los profesionales no tienen salidas en el país, las infraestructuras carecen de inversión ni para su ejecución, diseño o conservación. Ni siquiera se ha promulgado otra Norma de Hormigón y la que usamos actualmente está firmada por José Blanco (hecho anecdótico, no digo que haga falta otra norma). No tuvo valentía de buscar esos fondos mediante la Euroviñeta y mucho menos de reordenar el sistema educativo sobrecargado de titulados y con escasa expectativa laboral.
Siempre digo desde aquí que nos falta un Plan Director de Infraestructuras, que haga avanzar los proyectos o al menos algo de acción como nos ofreció Cascos, pero de ahí a ser la responsable de una parálisis de 4 años… ¿Habría que agradecerle su huida hacía un mundo mejor, a un nuevo puesto político, a Rajoy? ¿Será Catalá el Ministro definitivo cuando haya Gobierno? ¿Es tan difícil tomarse en serio la política de Infraestructuras? Adiós Ana Pastor, tanto éxito lleves, como inacción dejas.

miércoles, 22 de junio de 2016

URBANISMO SOSTENIBLE.

¿De verdad crees que cabe más gente en Madrid? Esta pregunta se la hacía a un compañero de profesión y amigo hace unos días, y me sorprendía por su respuesta.
Hasta su respuesta, pensaba que era patente y que se constataba en nuestro día a día, en nuestros atascos, en nuestras esperas para ciertos servicios (que no sean bares), que es una ciudad que no debe crecer más.
Además pensaba que, en este caso, los números me daban la razón. En Estados Unidos, solamente una ciudad (Nueva York) supera los 5 000 000 habitantes; nueve ciudades tienen más de 1 000 000  y 33 ciudades cuentan con más de 500 000. ¿Por qué en un país con una población 8 veces menor, nos apasiona superpoblar las ciudades? ¿Por qué el ir a un urbanismo de países con menor desarrollo con ciudades enormes de decenas de millones de personas?
Creo que esta razón obedece a dos fenómenos. El primer empujón lo produjo la industrialización del tercer cuarto del siglo XX y el segundo y el más peligroso e insostenible la “burbuja inmobiliaria” de estos últimos 20 años, que si bien puede darse por estallada, ha dejado bastantes síntomas inerciales como éste.
Se venden actuaciones como Madrid Río como éxitos, por conseguir subir el precio de las viviendas colindantes, pero lo cierto es que el verdadero éxito de esta actuación, dejando de lado los sobrecostes y la corrupción, es liberar espacio en medio de la ciudad, espacio a disfrutar por los ciudadanos.
Eso es lo que Madrid, y otras grandes urbes españolas necesitan. Liberar espacio para el disfrute del vecino. Siempre habrá lugar para construir viviendas, rehabilitando solares antiguos, siempre habrá sitios donde ofrecer pisos de lujo para quien lo necesite, en zonas ya urbanizadas, pero abrir de nuevo el melón de la especulación y de los grandes PAUs en la periferia, o en zonas como Chamartín, no hará otra cosa que saturar aun más la ciudad. 
Estoy de acuerdo con el planteamiento municipal de reducir de 18.000 a 4.500 las nuevas viviendas en la Operación Chamartín. ¿De verdad es sostenible unir a la gente que entra hacía al centro desde Monte Carmelo, las Tablas, San Sebastián de los Reyes y Alcobendas, 80.000 personas más? ¿Cuál sería la inversión en transporte público para que eso fuese soportable? ¿Cuál el coste mediambiental?
Aparecía la semana pasada la noticia del nuevo desarrollo urbanístico de El Molar, un ejemplo y en el mismo corredor de entrada de los núcleos que hablábamos antes… la brilllante idea era un Plan Urbanístico para duplicar su población... Para la Comunidad de Madrid y para la totalidad del estado español habría que plantearse una política de descentralización, repartir las instituciones y por tanto la población.¿No sería mucho más cómodo para todos? ¿No tendríamos más vida? ¿No sería más sostenible?

lunes, 13 de junio de 2016

PROYECTOS FRACASADOS.

En estos días de campaña electoral, empiezo a pensar que la Ingenería sí está latente. Son éstas, fechas de vacas flacas para las grandes inversiones y eso se nota a la hora  de prometer, como es lógico, pero contra pronóstico, se nota también a la hora de criticar los múltiples proyectos de ingeniería ruinosos que tanto el PP como sus acompañantes en la vieja política han ido perpetrando.
Estos días salía en prensa la noticia del cierre ordenado por un juzgado de las autopistas de peaje R3 y R5, quedando la deuda sin asumir y paradigma de la búsqueda de nuevos atascos en la capital, para el enriquecimiento de unos pocos, y que insiten en el modelo agotado del hipercentralismo en una ciudad colapsada.
Al hilo de esto, ¿no están dando la matraca exceso con la Operación Chamartin? Sí, esa gestión que suena a Eurovegas, que va a crear un trillón de puestos de trabajo y que lleva parada 23 años, que ahora con la presión del BBVA quieren reactivar… ¿alguien que viva en la capital cree que es conveniente meterle a la Castellana Norte tantas viviendas como en todo Guadalajara?  Pues ese es el urbanismo “de pelotazo” que quiere redesarrollar la Comunidad de Madrid y que empuja a Carmena a aceptar. Se amenazaba por parte del Ministerio que RENFE se plantaba dejar Madrid como sede por la negativa… ¡ja ja!
A estas cosillas en la capital del reino podemos añadir la extensa red de aeropuertos deficitarios, con Castellón y Ciudad Real a la cabeza, las estaciones de AVE en medio de la nada, ampliaciones de la Línea de Alta Velocidad que se eternizan (Variante de Pajares, Galicia, Burgos-Vitoria…)
¿Y qué decir de la indemnización millonaria a ACS por el proyecto CASTOR? La política en lo que se refiere a la obra pública es un desastre desde hace mucho tiempo. Estos desmanes están todos hechos con dinero público y sólo han sido útiles para un puñado de constructoras que han estado esquilmando las arcas del estado.
Desde Borrell en 1993 no se ha promulgado un Plan Director de Infraestructuras de carácter nacional para que sirva de guía para todo el desarrollo de las comunicaciones, que priorice las actuaciones y les ponga algo de cordura. ¿Para cuando otro Plan? ¿Utopía? ¿Por qué estos temas no salen en los debates? ¿Por qué lo sufrimos en silencio? ¿Por qué en campaña la ingeniería está realmente latente?