lunes, 13 de junio de 2016
PROYECTOS FRACASADOS.
martes, 15 de marzo de 2016
CORRUPTOS Y CORRUPTORES.
domingo, 6 de marzo de 2016
CALATRAVA EN NUEVA YORK.
domingo, 21 de febrero de 2016
AENA Y COMO PRIVATIZAR UN CARAMELO.
martes, 21 de julio de 2015
CLAÚSULAS LEONINAS.
Al hilo de unas quejas que escuché por casualidad esta mañana provenientes de algunos compañeros de profesión y referidas a proyectos en el extranjero, me ha venido a la cabeza este término que un compañero mío, con poco talento para salir al mercado exterior, utilizaba como excusa para no firmar algún contrato en el exterior.
Sé que estoy siendo muy insistente con esto de la internacionalización de las empresas del gremio, pero no deja de ser lo predominante en el sector, y estas actitudes, desde la suprema posesión de la verdad y del conocimiento, deben ser corregidas (ironía mode on).
Si tuviese que aconsejar a alguna empresa, prácticamente de lo que sea, mucho más de ingeniería civil a salir al exterior, mi primer mandamiento sería buscar un abogado local.
Nuestra inestimable tendencia a saber todo y a ser capaces de revisar un pliego o un contrato en inglés, polaco o sánscrito, empuja hacia dos caminos, el primero al de la temeridad y el segundo, el más transitado, el de la inacción.
Y así hay innumerables casos de acusaciones de “cláusulas leoninas” contra cualquier administración foránea y de posteriores caras de asno cuando la competencia firma el contrato y se instala en un país, que desechamos porque, con nuestro culo en la península, hemos evaluado con nuestros colaboradores igualmente peninsulares el pliego y el contrato sin entender al 100% ni su contenido ni su contexto.
Así que aunque poco hay latente en esas mentes preclaras, ¿qué tal recurrir a profesionales cuando aterrizamos en un país desconocido? ¿Son fiables nuestras opiniones y las de nuestros colaboradores cuando conceptos en otra lengua o en otro país se barajan? ¿Cuántas cláusulas leoninas firmadas exitosamente por la competencia conocéis?
miércoles, 24 de junio de 2015
EL MUNDO ALLÁ FUERA.
Las empresas constructoras españolas parece que empiezan a plegar velas en lo que a sus expansiones internacionales se refiere.
Al inicio de la crisis, cuando el sector público empezó a no proveer fondos para alimentar el sector que necesitaba de ingentes cantidades de comida para su nutrición, la internacionalización parecía, sin duda la solución.
Empresas de todos los tamaños buscaban aplicar su experiencia en otros mercados, fuesen cuales fuesen.
Después de 6 años de estampida cada día tenemos más noticias de empresas que cierran sus sucursales en el exterior, centrándose sólo en contados mercados.
Salir fuera no es fácil. La cultura, el modo de operar que hizo grande a las empresas españolas en el mundo de la ingeniería civil tenía mucho de prevaricación, y fuera, o eso no se lleva, o no es fácil para los recién llegados.
Actualmente el mercado del medio este es donde las empresas españolas empiezan a sentirse cómodas, al contrario que en el inicio donde Sudamérica parecía de nuevo El Dorado.
Los plazos y el cumplimiento en los pagos que oriente medio da, es un valor seguro que ayuda a minimizar los riesgos. Latinoamérica es otro cantar. La corrupción está generalizada a todos los niveles y los plazos se alargan eternamente…
El sueño de la empresa constructora a nivel mundial se desmorona, afortunadamente. Es mucho mejor centrarse en un par de mercados, aquellos con menos incertidumbre, y sobre esos cimientos avanzar o sobrevivir que no es poco.
¿Hacia dónde avanzan los ingenieros de vuestro entorno? ¿Y las empresas que conocéis? Mejor mercados seguros, ¿no? Eso, ahí lo dejo latente.
