miércoles, 22 de junio de 2016

URBANISMO SOSTENIBLE.

¿De verdad crees que cabe más gente en Madrid? Esta pregunta se la hacía a un compañero de profesión y amigo hace unos días, y me sorprendía por su respuesta.
Hasta su respuesta, pensaba que era patente y que se constataba en nuestro día a día, en nuestros atascos, en nuestras esperas para ciertos servicios (que no sean bares), que es una ciudad que no debe crecer más.
Además pensaba que, en este caso, los números me daban la razón. En Estados Unidos, solamente una ciudad (Nueva York) supera los 5 000 000 habitantes; nueve ciudades tienen más de 1 000 000  y 33 ciudades cuentan con más de 500 000. ¿Por qué en un país con una población 8 veces menor, nos apasiona superpoblar las ciudades? ¿Por qué el ir a un urbanismo de países con menor desarrollo con ciudades enormes de decenas de millones de personas?
Creo que esta razón obedece a dos fenómenos. El primer empujón lo produjo la industrialización del tercer cuarto del siglo XX y el segundo y el más peligroso e insostenible la “burbuja inmobiliaria” de estos últimos 20 años, que si bien puede darse por estallada, ha dejado bastantes síntomas inerciales como éste.
Se venden actuaciones como Madrid Río como éxitos, por conseguir subir el precio de las viviendas colindantes, pero lo cierto es que el verdadero éxito de esta actuación, dejando de lado los sobrecostes y la corrupción, es liberar espacio en medio de la ciudad, espacio a disfrutar por los ciudadanos.
Eso es lo que Madrid, y otras grandes urbes españolas necesitan. Liberar espacio para el disfrute del vecino. Siempre habrá lugar para construir viviendas, rehabilitando solares antiguos, siempre habrá sitios donde ofrecer pisos de lujo para quien lo necesite, en zonas ya urbanizadas, pero abrir de nuevo el melón de la especulación y de los grandes PAUs en la periferia, o en zonas como Chamartín, no hará otra cosa que saturar aun más la ciudad. 
Estoy de acuerdo con el planteamiento municipal de reducir de 18.000 a 4.500 las nuevas viviendas en la Operación Chamartín. ¿De verdad es sostenible unir a la gente que entra hacía al centro desde Monte Carmelo, las Tablas, San Sebastián de los Reyes y Alcobendas, 80.000 personas más? ¿Cuál sería la inversión en transporte público para que eso fuese soportable? ¿Cuál el coste mediambiental?
Aparecía la semana pasada la noticia del nuevo desarrollo urbanístico de El Molar, un ejemplo y en el mismo corredor de entrada de los núcleos que hablábamos antes… la brilllante idea era un Plan Urbanístico para duplicar su población... Para la Comunidad de Madrid y para la totalidad del estado español habría que plantearse una política de descentralización, repartir las instituciones y por tanto la población.¿No sería mucho más cómodo para todos? ¿No tendríamos más vida? ¿No sería más sostenible?

lunes, 13 de junio de 2016

PROYECTOS FRACASADOS.

En estos días de campaña electoral, empiezo a pensar que la Ingenería sí está latente. Son éstas, fechas de vacas flacas para las grandes inversiones y eso se nota a la hora  de prometer, como es lógico, pero contra pronóstico, se nota también a la hora de criticar los múltiples proyectos de ingeniería ruinosos que tanto el PP como sus acompañantes en la vieja política han ido perpetrando.
Estos días salía en prensa la noticia del cierre ordenado por un juzgado de las autopistas de peaje R3 y R5, quedando la deuda sin asumir y paradigma de la búsqueda de nuevos atascos en la capital, para el enriquecimiento de unos pocos, y que insiten en el modelo agotado del hipercentralismo en una ciudad colapsada.
Al hilo de esto, ¿no están dando la matraca exceso con la Operación Chamartin? Sí, esa gestión que suena a Eurovegas, que va a crear un trillón de puestos de trabajo y que lleva parada 23 años, que ahora con la presión del BBVA quieren reactivar… ¿alguien que viva en la capital cree que es conveniente meterle a la Castellana Norte tantas viviendas como en todo Guadalajara?  Pues ese es el urbanismo “de pelotazo” que quiere redesarrollar la Comunidad de Madrid y que empuja a Carmena a aceptar. Se amenazaba por parte del Ministerio que RENFE se plantaba dejar Madrid como sede por la negativa… ¡ja ja!
A estas cosillas en la capital del reino podemos añadir la extensa red de aeropuertos deficitarios, con Castellón y Ciudad Real a la cabeza, las estaciones de AVE en medio de la nada, ampliaciones de la Línea de Alta Velocidad que se eternizan (Variante de Pajares, Galicia, Burgos-Vitoria…)
¿Y qué decir de la indemnización millonaria a ACS por el proyecto CASTOR? La política en lo que se refiere a la obra pública es un desastre desde hace mucho tiempo. Estos desmanes están todos hechos con dinero público y sólo han sido útiles para un puñado de constructoras que han estado esquilmando las arcas del estado.
Desde Borrell en 1993 no se ha promulgado un Plan Director de Infraestructuras de carácter nacional para que sirva de guía para todo el desarrollo de las comunicaciones, que priorice las actuaciones y les ponga algo de cordura. ¿Para cuando otro Plan? ¿Utopía? ¿Por qué estos temas no salen en los debates? ¿Por qué lo sufrimos en silencio? ¿Por qué en campaña la ingeniería está realmente latente?